jueves, 3 de marzo de 2011

CARNAVAL EN ASTURIAS

En estos días, previos a la derrota de don Carnal y al reinado durante cuarenta días de la adusta Cuaresma, los asturianos sienten el impulso de mutar en nuevas entidades. Tradicionalmente esta metamorfosis venía acompañada de profusos platos calóricos en la etapa más dura del invierno. Hoy en día la opulencia gastronómica del Antroxu también viene dictada por asuntos puramente mundanos que derivan de la tradición. En Carnaval se come carne, preferentemente de cerdo, carne que antiguamente era proscrita durante las siete semanas de pascua que seguían a estas celebraciones profanas.


Desde entonces, para saber cuando cae el Antroxu sólo hay que coger el calendario, localizar el Domingo de Pascua, que cierra la Semana Santa, y contar siete semanas atrás. No tiene pérdida. El precedente inmediato y visible de la llegada del carnaval sigue siendo el jueves de Comadres, día en el que acostumbran a reunirse las mujeres con fines lúdicos y/o juerguistas, cargados, por supuesto, de complicidad femenina. En localidades como Gijón, Avilés o Pola de Siero siguen siendo muy populares estas reuniones y convidaciones, aunque es ésta una "quedada" generalizada en toda Asturias.

Tiempo atrás, los participantes del Antroxu se pintaban la cara de negro con un corcho quemado u hollín. Se trataba de mascaradas muy económicas. Se practicaban dos agujeros en un cartón, trapo o madera, a guisa de careta y había costumbre de disfrazarse de animales, utilizando las pieles del propio ganado. Lo más extendido por aquellas fechas eran sin embargo los zarrapastrosos, los probones o antroxos, del género ancestral de los guirrias y zamarrones que pedían el aguinaldo a finales del año. Resultaba muy común intercambiarse de sexo a la hora de elegir la vestimenta. El hombre en mujer y la mujer en hombre, una costumbre que fue muy criticada por la Iglesia al considerarla transgresora de la moral. Los instrumentos musicales preferidos eran latas, sartenes, cencerros, cuernos, pitos y turullos. Ritmos altaneros e irrespetuosos que se siguen adivinando hoy en las notas de las charangas.

El Antroxu en Asturias estuvo prohibido largo tiempo. Fue recuperado con la llegada de los ayuntamientos democráticos en los años 80. Hoy en día el carnaval guarda la esencia de su antroxu primigenio aunque se hayan ido refinando las formas y los vestuarios. El afán de invertir el orden de las cosas que trae consigo siguen conllevando actos "irracionales", humor desorbitado y folixas. La ironía, la sátira, las coplas son especialmente malvadas contra los personajes públicos y su quehacer.

Algunas localidades de Asturias son punteras en esto de disfrazarse. En las tres ciudades de mayor población del Principado parece haberse congregado el espíritu "antroxeru" de toda la comunidad autónoma. Avilés, Gijón y Oviedo viven esta fiesta con ferviente vocación. En el siglo XIX, en la ciudad de Avilés convivían dos tipos de celebraciones: el popular antroxu y el carnaval galante de las clases pudientes que sacaba a la calle carrozas, coches engalanados, bailes de disfraces, batallas de confeti y serpentinas al estilo de Niza o Venecia. El Lunes de Carnaval, era el día reservado para que las clases populares tomasen la villa con su particular manera de interpretar el Antroxu: disfraces esperpénticos, batallas de huevos y murgas.

En la actualidad, Avilés es el escenario del Descenso Internacional y Fluvial de la Calle de Galiana. Consiste en un recorrido de carrozas y artilugios de todo tipo, decorados con ciertos motivos navales. Los tripulantes descienden el Sábado de Carnaval la cuesta de esta calle Galiana. La vía se llena de agua y espuma. Desde los carromatos se arroja agua a los espectadores y éstos, desde las aceras y los balcones, hacen lo propio contra los participantes.

En Gijón la fiesta empieza oficialmente la noche del Jueves de Comadres. Momento en el que se da a conocer el nombre de la Sardina, que cada año sale del Cantábrico para darse un baño de multitudes. Desde ese momento y durante seis largos días y noches, el carnaval gijonés cuenta con el más extenso programa festivo de toda Asturias: concurso de Charangas, de carrozas, decenas de actos culturales y lúdicos para todas las edades y un popular entierro de la sardina con el que concluye todo y que de forma multitudinaria congrega a los gijoneses. En la Plaza Mayor se da muerte a la Sardina, luego se establece un respetuoso velatorio, después vendrá el cortejo funerario, la lectura del testamento de la malograda sardina y su entierro hasta el año próximo.

La Plaza de la Catedral, la calle de Trascorrales y demás calles adyacentes constituyen la zona epicentro del antroxu ovetense. Los festejos en el Oviedo antiguo se realizan siempre el fin de semana siguiente a los de Avilés y Gijón. El sector hostelero se suma con fuerza al carnaval carbayón, ofreciendo un menú especial para la ocasión: el pote carnavalero. Numerosos locales sirven este típico menú que consta de un buen caldo acompañado de un cocido de berzas, fabes, patatas y carne de cerdo. Luego vienen los postres, pudiéndose optar por las casadielles, los frixuelos o por el arroz con leche. Es un menú fuerte, adecuado en unas jornadas donde se necesitan calorías que consumir para seguir el ritmo. Como el propio Antroxu, la gastronomía que le acompaña se extiende por todos los rincones del Principado. En la zona occidental es un postre típico el "rapón", una torta hecha de maíz y amasada con agua, sal, cebolla y trozos de chorizo y tocino, recubierta con hojas de berza y cocida en el horno. En el oriente el carnaval se adereza con "boronas preñadas", masa de maíz compacta, rellena de embutidos y carnes de la matanza
. El postre más generalizado por esta zona son los buñuelos de viento rellenos de crema, o los rustidos, sabrosos trozos de pan remojados en leche y huevo, fritos y rociados con azúcar.

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