miércoles, 18 de enero de 2012

LOS TEITOS




En Asturias las construcciones con cubierta vegetal se centran en la montaña del suroeste, situadas en lugares altos. Se trata de rústicas cabañuelas dispuestas en pequeños apiñamientos o conjuntos.
Las construcciones con cubierta vegetal, de vivienda o de otros servicios (cabañas, corros, tendejones y hórreos) se reparten casi exclusivamente por Asturias en una superficie que comprende los concejos de San Martín de Oscos, Santa Eulalia de Oscos, Grandas de Salime, Somiedo, Cangas del Narcea, Ibias y Degaña. Su presencia en estos ámbitos era mayoritaria a finales del siglo pasado.
Los teitos tienen planta circular o rectangular, dividida en dos partes básicas, con superficies similares que a su vez pueden subdividirse. Por un lado el espacio destinado a las personas, con acceso directo desde el exterior, astrago, donde se emplaza en el lugar central, el hogar bajo, lariega, acompañado por el horno, forno, que se adosa al muro exterior. Otras divisiones menores que se establecen dentro de él, albergan pequeños almacenes, algún pequeño cortello para los cerdos, o diminutos cuartos donde apenas cabe el camastro.
A su vez, el espacio destinado a cuadras, corte, puede subdividirse en cortellos para las vacas y ovejas. Sobre ella se crea un forjado, parreiro, destinado a pajar, que tiene acceso desde la zona de vivienda y puede ser usado para dormir.

Al exterior se puede complementar con algún cuerpo anejo o edificio auxiliar aislado, como el hórreo o el pajar y almacén, palleiro, que alberga también la carreta, pudiendo tener delimitado el espacio libre anejo o la corralada con una tapia.
El horno se enfrenta al hogar, rodeado por un escaño fijo. Esta posición permite crear, apoyándose en dos vigas, un pequeño entablillado o encestado de varas, cainzo, sobre el hogar que permitesecar productos como las castañas o la matanza, constituyendo el techo de esta estancia la propia cubierta.
El rasgo diferencial más acusado de este tipo de viviendas consiste en el material empleado como cubierta: paja de centeno o escoba, adecuadamente dispuestas sobre un armazón de palos y entretejido de varas que se ajusta y acomoda a la estructura general del edificio. En los concejos de Ibias y Degaña subsisten aún hoy en día teitos de paja; en cambio, los de Somiedo, hechos de escoba, son los más conocidos.
La cubierta, de acusada pendiente, se dispone marcando una cumbrera paralela a la directriz de la planta, con dos faldones en los extremos. Su estructura está constituida por una serie de vigas inclinadas, de haya, formando elementales tijeras, a distancias cortas. Sobre ellas se sustentan unas piedras menores, que sirven de asiento a una cama de brezo, sobre la que se apoya la escoba, adquiriendo gran espesor.
Para evitar que se mueva el material de cubierta, se colocan sobra la cumbrera unos palos, llatas, sobre los que se asientan otros dos, largos, zancas, colgados por las dos vertientes principales, sujetos por otros menores en la cumbrera. Otro sistema de sujeción, a fin de evitar los efectos del viento, emplean unos palos ahorquillados que sujetan las llatas.
Normalmente todos los años se refuerza o revisa la cubierta al final del verano o comienzos del otoño, que es realizada manualmente.


miércoles, 16 de noviembre de 2011

MUSEO DE LA SIDERURGÍA

        El Museo de la Siderurgia pretende aunar cultura, industria, ocio e historia, como un nuevo modelo de interés y de conocimiento. Incluye rutas guiadas por la arqueología industrial de la comarca del Nalón y cuenta con un centro de recepción de visitantes que se encuentra en el interior de un refrigerante troncónico de la antigua Fábrica de La Felguera.
Tradicionalmente el eje de la economía asturiana ha sido la minería y la siderurgia, con altos hornos en La Felguera, Mieres, Avilés y Gijón. El pasado esplendor de esta actividad, y los tiempos presentes de forzosa reconversión, quedan a resguardo en el Museo de la Siderurgia (MUSI), ubicado en uno de los concejos pioneros de este sector en España: Langreo. Este museo es el complemento natural del Museo de la Minería (MUMI), en EL Entrego.
El “refrigerante de Valnalón” es una construcción que forma parte del Patrimonio Industrial de Asturias y que ha sido acondicionado recientemente para que los amantes de la cultura tengan acceso a una peculiar colección. Por fuera, la robusta chimenea ha sido decorada con una banda multicolor que sirve para identificarla en la distancia y darle un tono museístico. Ya no echa humo, ahora en su interior bullen la historia y las ideas. Dentro del inmenso cono se ilustra perfectamente el proceso que lleva al mineral de hierro a convertirse en acero. También se nos explica la historia y la sociología del trabajo en las fábricas, la vida de los asentamientos obreros en las inmediaciones y el desarrollo territorial de las urbes asociadas a esta industria.

Para ello el MUSI cuenta con maquinaria y elementos de trabajo de las antiguas factorías, esclarecedores paneles informativos, sala de audiovisuales, biblioteca, etc. La intención es mostrar claramente el proceso de industrialización que vivieron las cuencas mineras asturianas desde el siglo XIX.
El empresario riojano Pedro Duro fundó en 1857 la empresa Duro y Compañía, que llegó a ser el centro siderúrgico más importante de España. Con la llegada de este emprendedor, el valle, básicamente ganadero y minero hasta entonces, sufrió una paulatina transformación. Con el crecimiento siderúrgico se fue creando una estela de ciudades cercanas que dieron trabajo a miles de asturianos. Todas ellas, como La Felguera, se desarrollaron a la sombra de los altos hornos y su industria derivada, dejando a la postre un destacadísimo legado socio-cultural.
En el año 1900, Duro y Compañía se reconvierte en la Sociedad Metalúrgica Duro-Felguera, S.A., y en 1902 empieza a cotizar en Bolsa. En 1920 es la mayor empresa carbonera del país, gracias a cuyos beneficios se acometen importantes transformaciones técnicas del negocio siderúrgico. Durante los años 1940 y 1950 la minería y la siderurgia encuentran un entorno muy favorable. Duro dominará el mercado nacional junto con Altos Hornos de Vizcaya hasta 1960, década en la que se marca el inicio del proceso de reestructuración minera e industrial. En 1961 se crea la Unión de Siderúrgicas Asturianas (UNINSA), formada por Duro Felguera, la Fábrica de Mieres y la Fábrica de la Sociedad Industrial Asturiana, germen de lo que luego sería ENSIDESA, a la que pasan todos los activos siderúrgicos de Duro Felguera.

Para analizar esta trayectoria, revivirla y estadudiarla en profundidad, el MUSI también cuenta con actividades de formación, investigación, documentación y publicaciones propias. En la Sala de audiovisuales se proyectan dos documentales: “El proceso de elaboración del acero” y “Desmantelamiento de los hornos altos de la antigua fábrica”. Después, accedemos a la primera planta del refrigerante donde existe una colección de minerales y herramientas de la época. La distribución de los contenidos es temática y está organizada en cinco zonas diferenciadas. El espacio destinado a las exposiciones es completamente diáfano, con el aliciente de sentirnos dentro de una chimenea industrial. Si miramos hacia arriba, tras una plataforma acristalada, descubrimos el cielo enmarcado en una enorme boca circular.
Pero el imponente centro de recepción no agota todo lo que ofre el Museo de la Siderurgia, y las visitas no terminan aquí, más bien comienzan. Es el punto de partida para otras visitas opcionales: “La vivienda obrera en La Felguera: los espacios de vivir” y “La Felguera, el espíritu emprendedor de Pedro Duro y el origen y desarrollo de un núcleo de población”, que llevan
al visitante por dos de las zonas de Langreo que más cambiaron durante esa época industrial y que conservan en perfecto estado las huellas que dejaron los trabajadores y propietarios de la antigua fábrica: casas obreras, “chalet de los ingenieros”, farolas y quiosco de la música en el Parque…

El Museo, en suma, devuelve a la localidad de La Felguera unas raíces industriales que estuvieron a punto de ser olvidadas por una reconversión que parece no tener fin, poniendo a disposición del visitante su historia y su presente.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

MUSEO DE LA SIDRA DE ASTURIAS





LA SIDRA: ALGO MÁS QUE UNA BEBIDA PARA LOS ASTURIANOS


Situado en la villa de Nava, a 30 km de Oviedo, tiene como objetivo dar a conocer y promocionar esta bebida característica de Asturias. La exposición se aleja de la idea museística tradicional, en la que un museo se concibe como la exhibición de piezas ordenadas según los criterios temáticos o tipológicos. El museo tiene como reto fundamental que el visitante participe activamente.

Así, por medio de un sistema expositivo envolvente, pretende transmitir toda la información posible con respecto a la producción, el consumo y la historia de la sidra.


En un primer apartado, utilizando como recurso una colmena en plena actividad, se explica el proceso de polinización, se analizan las variedades de manzana utilizadas en la elaboración de la sidra y se recrea la selección del fruto para obtener el zumo de manzana.

Un segundo apartado ilustra los trabajos necesarios para la obtención del zumo. Como hilo conductor, nexo de unión entre los distintos apartados, el visitante utiliza un ingenio que reproduce, con una sola manzana, los pasos y el proceso que se ajustan a la campaña anual de actividad de un llagar o bodega.




Al tratarse de un museo que refleja una actividad en expansión, las posibilidades de reconstruir los ambientes de la sidra son claras y numerosas, de tal manera que se organizan los ambientes relacionados con el llagar o bodega y el chigre o bar.

Los juegos tradicionales y el folclore están íntimamente relacionados con el consumo de sidra. Una bolera virtual y una gaita electrónica son las referencias que se utilizan para recrear la plasticidad y los ritmos ancestrales.

El museo también custodia elementos gráficos y documentales del siglo XX relacionados con la sidra, siendo reseñable una importante colección de etiquetas de sidra champanizada.


EL MUSEO DEL JURÁSICO DE ASTURIAS (MUJA)




Fecha de inauguración: 31 de  marzo de 2004.


Fecha de apertura al público: 1 de abril de 2004.

 
Situación: El edificio del Museo del Jurásico de Asturias se encuentra en la rasa de San Telmo (Colunga), paraje que tiene acceso por carretera, y en las proximidades de la playa de La Griega.






EL MUSEO DEL JURÁSICO DE ASTURIAS (MUJA)


En el más remoto pasado reinaron sobre nuestro planeta y han vuelto para reclamar su lugar entre nosotros. Han regresado con todos los honores y han fijado su nuevo trono en el corazón jurásico del Principado de Asturias, en la costa sobre la que el tiempo no ha logrado borrar las huellas de su existencia.
Dominando el mar se alza el palacio que testimonia la grandeza de su reinado sobre la Tierra y que ha recibido el nombre de Museo del Jurásico de Asturias (Muja). Este singular museo, que adopta la forma de una gran huella tridáctila, acoge la muestra más completa, didáctica y fiel del mundo de los dinosaurios.


El Muja, con casi 5.000 metros cuadrados de superficie, comprende grandes áreas temáticas con el tiempo como hilo conductor, sumergiéndonos de lleno en la época más fascinante de la Historia de la Tierra.
El Museo del Jurásico de Asturias, perfectamente comunicado a través de la A-8, representa la vanguardia de los museos del siglo XXI. Su concepción expositiva, la riqueza de sus fondos, junto con una potente línea de investigación, hacen honor al irrepetible conjunto de restos paleontológicos que alberga el Principado de Asturias, auténtico referente internacional.
Desde los tiempos de los dinosaurios a los tiempos del hombre, sólo esta tierra permanece inalterable, siempre Asturias, Paraíso Natural.


EL EDIFICIO
La sede del Museo del Jurásico –el gran centro paleontológico de Asturias–, ubicada en un paraje excepcional sobre la playa de La Griega, es un edificio espectacular con una llamativa forma de contramolde de huella tridáctila, obra del arquitecto Rufino García Uribelarrea. La construcción tiene una gigantesca cubierta espacial sobre tres bóvedas de planta elíptica, enlazadas entre sí. La impresión que recibe el visitante es la de un gran espacio que se recorre por rampas, constituyendo un atractivo itinerario. La cubierta exterior es de cobre, y la interior, de madera, está constituida por un entramado de arcos de medio punto paralelos. El cobre viejo de la cubierta, marrón en un principio, irá adquiriendo con el paso del tiempo un tono verde que, según dicho arquitecto, podrá adecuarse muy bien al paisaje.
Su superficie útil de exposición es de 2.500 metros cuadrados.
Cuatro gigantescas maquetas de dinosaurios (un diplodocus, un allosaurus, un dacentrus y un comptosaurius), de llamativos colores, que se deben al artista Adolfo Cuétara, presiden los jardines de este museo.






CONTENIDOS


Planta primera:
  • Triásico
  • Jurásico
  • Cretácico
Planta segunda:
  • Tiempo posterior al Mesozoico
  • Auditorio
  • Cretácico
  • Jurásico
  • Jurásico asturiano
  • Triásico
  • Tiempo anterior al Mesozoico
  • Consigna, tienda y salida
Planta sótano:
  • Área de investigación
  • Talleres de trabajo
  • Exposiciones temporales
  • Aseos
  • Área de descanso
Si hace 150 millones de años los dinosaurios frecuentaban la rasa de San Telmo, entre Colunga y Lastres, bajando en sus caminatas hasta la playa de La Griega –entonces un extenso pantano–, donde dejaron
marcadas sus huellas, hoy, en el MUJA, muy cerca de esos lugares, se pueden ver réplicas de aquellos mismos ejemplares de grandes saurópodos y de otros que vivieron en distintos puntos de la Tierra: carnívoros, herbívoros, bípedos, cuadrúpedos, etc. Todas las especies están aquí representadas.
El recorrido por el MUJA –que recibe a los dinomaniacos con una gran cabeza de giganotosaurio (el mayor de los dinosaurios carnívoros conocidos hasta la fecha de su inauguración), expuesta en la entrada– parte de la era mesozoica, aunque los elementos centrales de la exhibición son los periodos Triásico, Jurásico y Cretácico.
La sala central del museo, dedicada al Jurásico asturiano, está presidida por un enorme camarasaurio, de más de 17 metros. Es una reproducción a tamaño natural de un representante de los saurópodos –los animales más grandes que jamás han vivido en nuestro planeta–, como los que frecuentaron la costa asturiana.
En el espacio destinado al Cretácico se puede observar una de las piezas más impactantes del recorrido: una pareja de tiranosaurios (macho y hembra) representada durante lo que pudo ser una parada nupcial. Los esqueletos de ambos se muestran durante la cópula. Estos dinosaurios, que vivieron durante el periodo Cretácico ocupando durante millones de años buena parte de este planeta, tenían un peso superior a las diez toneladas.
El recorrido sorprende con otros muchos atractivos: réplicas de dinosaurios con plumas como los velociraptor, de plateosaurios del Triásico atrapados en una trampa de barro, de fósiles extraídos del yacimiento de Las Hoyas (Cuenca)..., así como troncos fosilizados, una excelente colección de huellas del Jurásico asturiano, vértebras, dientes de pez, etc. Además, hay paneles, vitrinas e ilustraciones varias para dar a conocer las características del periodo al que pertenecen los dinosaurios representados.




MIEMBRO DEL CONSEJO INTERNACIONAL DE MUSEOS
En 2008 el MUJA se incorporó a la red mundial de museos tras ser aceptada su candidatura para formar parte, como miembro de pleno derecho, del Consejo Internacional de Museos (ICOM), una prestigiosa organización dedicada a la conservación y preservación del patrimonio natural y cultural que mantiene una relación formal con la UNESCO y tiene estatus de órgano consultivo de del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. Para este museo supone el reconocimiento a la labor divulgativa y científica que viene realizando desde su creación.

Fuentes: Museo del Jurásico de Asturias, diario La Nueva España de Oviedo y VivirAsturias.com.

domingo, 23 de octubre de 2011

MUSEO DE BELLAS ARTES DE ASTURIAS

El Museo de Bellas Artes de Asturias está instalado en el Palacio de Velarde, la Casa de Oviedo-Portal y la Casa de Solís-Carbajal en las calles de la Rúa y Santa Ana de Oviedo.


Fue inaugurado el 19 de mayo de 1980 a partir de la colección de arte propiedad de la antigua Diputación Provincial de Oviedo, ahora depende de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias y es sufragado con fondos del Principado y del Ayuntamiento de Oviedo.


El museo ocupa dos edificios históricos: el suntuoso Palacio de Velarde, uno de los más importantes de Asturias, fue construido en 1767 por el gran arquitecto asturiano Manuel Reguera González para D. Pedro Velarde Calderón y Prada, regidor de la ciudad, y la Casa-Palacio construida en 1860 por D. Fernando de Oviedo-Portal.



 En el patio del palacio figuran obras de gran formato correspondientes a pintores asturianos y españoles de finales del siglo XIX y primera mitad del XX. Llama la atención en este conjunto el gran lienzo "Después de una huelga", del asturiano José Uría, importante obra de temática social. Una de las salas anejas al patio está dedicada monográficamente al pintor asturiano José Ramón Zaragoza. Allí puede admirarse el enorme tríptico "Mito de Prometeo", adscrito a las corrientes postimpresionistas.


En esta sala baja se encuentra también la sala de exposiciones temporales del museo y la sala de descanso, destinada a los visitantes. Através de ésta se puede acceder al jardín, espacio visitable donde se exponen un pequeño conjunto de esculturas contemporáneas.


En la primera planta del palacio se exponen de manera permanente obras que van desde la Edad Media al siglo XIX.





Se ha destinado un espacio a la exposición de obras del renacimiento flamenco. Destaca aquí el espléndido Tríptico de D.Alvaro de Carreño, del Maestro de la Leyenda de la Magdalena, fechable hacia 1520. Otras tablas importantes corresponden al Maestro de las medias figuras femeninas, Jan Van Dornicke, Ambrosius Benson y Marcelus Coffermans.


El "Retablo de los Santos Juanes", del Maestro de Cubells, de escuela catalana, y el "Retablo de la Virgen" y santos ,del mallorquín Rafael Moger. Junto a estas, hoy sobresalientes piezas del mundo hispano-flamenco realizadas por Jaime Huguet, figura culminante del estilo en el ámbito catalán y Fernando Gallego, el más característico pintor de la tendencia en el reino castellano-leonés.


Prosigue la exposición con significativos ejemplos barrocos de Rubens y un soberbio "Florero", de Jan Brueghel de Velours.


En las galerías del patio han quedado instaladas obras de los siglos XVII y XVIII de escuelas españolas y europeas. Atraen especialmente sendas parejas de floreros de Arellano y Yepes, de mediados del siglo XV, y las pinturas del ovetense Miguel Jacinto Meléndez, pintor del rey Felipe V y excelente epílogo de la escuela barroca madrileña, de quien se muestra una pareja de retratos reales, el soberbio Retrato del Marqués de Vadillo y una Inmaculada Concepción. El sobrino de este pintor, Luis Meléndez, figura capital de la pintura española del siglo XVIII, está representado con un impresionante conjunto de siete bodegones y un retrato.

 El palacio central de la segunda planta valorado por una hermosa galería abierta al patio, acoge una selección de la obra de los más celebres y populares pintores asturianos: Evaristo Valle y Nicanor Piñole. Ambos llevaron a cabo lo más granado de su obra en la primera mitad del siglo XX. Su representación en el Museo, asombrosamente rica en número y calidad, alcanza en el caso de Valle 36 óleos, dos acuarelas y un dibujo, y en el de Piñole 36 óleos y 39 obras sobre papel, entre dibujos, acuarelas y pasteles. La obra de Valle, ligada a las corrientes postimpresionistas, ofrece, a través de su gran maestría, una original cosmovisión del pueblo y la tierra de Asturias. Por su parte, Piñole, artista de formación académica, fue uno de los pintores que junto a Valle contribuyeron a la modernización del arte asturiano.


También hay una buena muestra de la pintura valenciana del siglo XIX, notablemente enriquecida con la incorporación de nueve óleos de Joaquín Sorolla, alguno de primerísima calidad como "Transportando la uva" o "Corriendo por la playa". También están representados Ignacio Pinazo, Navarro Llorens y Jose Mongrell. Y una selección de obras vinculadas al modernismo español. Sorprende la gran obra "Campesinos de Gandía", de Anglada Camarasa, el "Autorretrato", del riosellano Darío de Regoyos, y obras de Casas, Santiago Rusiñol, Ricardo Baroja, Sotomayor, Manuel Benedito, Eduardo Chicharro, Julio Romero de Torres y Joaquin Mir.



    

 Placa de opalina de vidriera ´La industria´ y Jarrones de opalina con retratos incrustados.

 
Cabe destacar a su vez la espléndida colección de vidrio y loza, con más de 2.500 piezas. Estando representadas prácticamente la totalidad de las factorías españolas de los siglos XIX y XX, además de locerías de Alemania, Bélgica, Francia, Inglaterra y Portugal.


 
¿QUÉ VER EN EL MUSEO?


Se puede apreciar el rico patrimonio conservado en el Museo, configurado por más de 8.000 piezas inventariadas, constituye una de las mejores colecciones públicas de arte de España. Además de admirar los dos edificios históricos porque son dos excepcionales obras de arquitectura palaciega. Por un lado, el suntuoso Palacio de Velarde, uno de los más importantes de Asturias, fue erigido en 1767 por el gran arquitecto asturiano Manuel Reguera González, (Candás,1731-Oviedo,1798) para don Pedro Velarde, Regidor de la ciudad. Considerado como la obra maestra de su autor, esta construcción de tradición barroca, enriquecida con diversos recursos eruditos tomados de los tratados, fue edificio-estandarte en Asturias de la concepción ilustrada de la arquitectura. Se puede obsservar la fachada principal, alzada hacia la calle de Santa Ana, junto con la meridional, levantada hacia el jardín, y comprobar así la habilidad del arquitecto en el diseño de exteriores.


Por otro lado, se puede disfrutar del otro edificio del Museo, la Casa de Oviedo-Portal, que fue elevado en 1660 según las trazas del famoso arquitecto cántabro Melchor de Velasco Agüero (Suesa-Santiago de Compostela, 1669) para don Fernando de Oviedo-Portal, Regidor de la ciudad, en depurado estilo barroco. Destaca la fachada principal, que da a la calle de La Rúa, y adviertir cómo forma unidad con la colindante de la Casa de Solís-Carbajal, inmueble recientemente adquirido por el Museo. En el interior de la Casa de Oviedo-Portal despertará su curiosidad el patio adintelado.


ALGUNAS OBRAS:


Nicanor Piñole. La rula. 1952

Nicanor Piñole. Recogiendo la manzana. 1922




EL  GRECO
 



Mongrell Torrent. Aguadoras. 1908



Evaristo Valle. Pelea de gallos



Nicolás Soria. La Huelga






MUSEO DEL FERROCARRIL DE ASTURIAS

Localización: Ocupa las instalaciones de la denominada Estación del Norte (Playa de Poniente). Con la puesta en marcha de la nueva red arterial ferroviaria de Gijón, la Estación del Norte dejó de prestar servicio. Gracias a un convenio firmado por Renfe y el Ayuntamiento de la ciudad y debido al abandono de estas instalaciones, se cedieron más de 12.000 metros cuadrados de terreno, incluyendo el antiguo edificio de viajeros, con la condición de que fuesen reutilizados con fines culturales y sociales. A partir de este momento el Ayuntamiento trabajará en un plan inicial de desarrollo para el Museo del Ferrocarril de Asturias.
El edificio que acoge actualmente la sede del Museo fue levantado entre 1872 y 1873 bajo la supervisión de Melitón Martín, ingeniero jefe de la Compañía de Ferrocarriles del Noroeste. Entró en servicio en 1874, fecha de la inauguración del tramo Gijón-Pola de Lena y permaneció abierto hasta 1990. Las obras de intervención arquitectónica para la adaptación de las instalaciones al museo se realizaron en tres fases. En un primer momento se rehabilitó el antiguo edificio de la Estación del Norte y se construyó un edificio paralelo al de la estación, uniendo ambos mediante una marquesina. La obra reintegró muchos de los elementos originales del edificio, sobre todo en el interior de la planta baja. Más adelante se construyó el cierre perimetral del recinto del museo, con una longitud de más de 650 metros y, en una última fase, las obras se basaron en las necesidades concretas del museo, tanto para la exposición permanente y las necesidades del público, como para el trabajo interno de la institución y la recuperación del patrimonio.

Acceso: La ciudad de Gijón cuenta con estación conjunta de las compañías estatales ferroviarias RENFE y FEVE, estación de la empresa de autobuses ALSA, etc. Por carretera, su principal vía de comunicación con Oviedo —capital del Principado de Asturias, de la que dista 30 km— es la autopista A-66, conocida como la «Y», que une los tres grandes núcleos urbanos asturianos: Oviedo, Gijón y Avilés. Autobuses urbanos: Líneas 1, 4, 9, 12, 16 y 21.

Descripción:
El 22 de octubre de 1998, el príncipe heredero Don Felipe de Borbón inauguró en Gijón una iniciativa del Ayuntamiento de Gijón —gestionada por la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular—: el Museo del Ferrocarril de Asturias, uno de los más completos de España. Este joven museo ofrece al visitante la posibilidad de hacer un recorrido por la historia del ferrocarril, un medio de transporte que acaba de cumplir su 150 aniversario en nuestro país. Las expectativas depositadas en él se han cumplido con creces, ya que, cuando apenas habían transcurrido cinco meses desde su apertura al público, 37.000 personas lo convertían en el más visitado de Asturias. Tamaño éxito debe buscarse en una feliz conjunción de factores: lo atractivo de la idea puesta en marcha; la receptividad, apoyo e impulso prestados por el Ayuntamiento gijonés; la extraordinaria capacidad de su director, Javier Fernández López; el magnífico apoyo de su equipo, y, por supuesto, la impagable colaboración de las asociaciones de Amigos del Ferrocarril de Asturias —con sede en Oviedo—, y la de Gijón, «Don Pelayo».

Locomotoras a vapor, diésel, coches de viajeros, diferentes tipos de vías, faroles, aceiteras... ¿Quién no ha oído hablar alguna vez de la recordada tercera clase —con duros e incómodos asientos de madera— que marcó los inicios del incipiente ferrocarril de pasajeros? Estos y otros muchos elementos y colecciones se encuentran reunidos en el Museo del Ferrocarril de Asturias, que pretende llevar a sus visitantes a través de un recorrido histórico y cultural sobre el mundo del ferrocarril en Asturias, su origen y su desarrollo.
Viajar en tren ha representado y representa una experiencia particular. Para algunos era una especie de ceremonia que comenzaba con los preparativos del viaje, siguiendo con la llegada a la estación o apeadero de salida y continuando en el momento en que se accedía a uno de aquellos renqueantes trenes de madera, arrastrados por máquinas de vapor, que pese a su lentitud, permitían desplazarse a lugares hasta entonces muy lejanos. Desde esos inicios hasta la actualidad, la acelerada evolución de los medios de comunicación ha inclinado al ferrocarril a desempeñar un nuevo papel en el transporte, desarrollando las cercanías, los viajes turísticos y el transporte urbano (metro y tranvía). El Museo del Ferrocarril de Asturias ayudará a los amantes del tren y a los curiosos a introducirse o a profundizar en todo un mundo que se desliza sobre raíles desde hace 150 años. Echemos la vista atrás.

El Museo, una documentada mirada retrospectiva
El nacimiento del ferrocarril en Asturias fue consecuencia directa de la Revolución Industrial y desencadenó un cambio radical en el transporte de viajeros y mercancías. Este nuevo medio de transporte no sólo permitió la realización de viajes antes indispensables, sino que transformó los hábitos de viajar, contribuyó al despegue minero e industrial y, a su vez, al desarrollo económico y social de la región. Con el paso del tiempo, el tren tendrá que competir con nuevos medios de transporte, por lo que se especializará en el transporte de grandes cargas y en los viajes de cercanías.
En 1852 tuvo lugar la apertura oficial al público del primer tramo de una línea de viaje entre Gijón y Carbayín, perteneciente a un ferrocarril asturiano de servicio público: el Ferrocarril de Langreo. Progresivamente, el viaje en tren sustituyó a los caballos y a los carros, las distancias se fueron acortando, así como la duración de los viajes, hasta convertirse en un medio de transporte masivo. La forma de viajar y las condiciones del viaje en sus inicios fueron evolucionando al igual que el ferrocarril; sin embargo, su recuerdo permanece prendido en la memoria colectiva.
La red asturiana estuvo configurada por ferrocarriles diferenciados según el ancho de vía utilizada y explotados a lo largo de su historia por diferentes compañías ferroviarias. Las líneas de vía ancha fueron explotadas inicialmente por la Compañía de Ferrocarriles del Noroeste de España. Posteriormente, la explotación pasó a Ferrocarriles de Asturias-Galicia-León (A.G.L.). En 1885 se integra en Caminos de Hierro del Norte de España y en 1941 todas las líneas pasaron a Renfe. La compañía del Ferrocarril de Langreo fue la única que utilizó una vía de ancho internacional y formará parte de Feve.
Las líneas férreas implantadas en el territorio asturiano nunca llegaron a configurar una auténtica red ferroviaria debido a lo accidentado del terreno y al modo de implantación del ferrocarril en esta zona. Desde el punto de vista del transporte de mercancías, su desarrollo respondía a intereses mercantiles y empresariales y no a un deseo de dar un empuje al desarrollo integral de la región. El modelo ferroviario aplicado en Asturias tenía como principal finalidad dar salida al carbón y a los productos siderúrgicos, de tal manera que no llevó a una transformación global del espacio, sino que su incidencia se apreció sobre todo en las cuencas mineras y en el triángulo comprendido entre Oviedo y los puertos marítimos de Gijón y Avilés.
La faceta de las redes interiores de las empresas mineras y siderúrgicas, al margen del servicio público, servía tanto para transportar el carbón hasta las estaciones o cargaderos, como para relacionar las fases de producción o dar salida a los artículos elaborados. En Asturias se conoce la existencia de al menos 150 ferrocarriles industriales. Estos dos sectores económicos ocultaron en cierta medida que el Principado tenía a finales del siglo XIX otros recursos, como un pujante sector alimenticio, fábricas de vidrio, electricidad, etc., que conferían al paisaje industrial asturiano un aspecto mucho más diverso y rico.

Un último aspecto importante dentro de la evolución del ferrocarril en Asturias ha sido la dependencia tecnológica respecto al extranjero. Las primeras locomotoras fueron traídas del Reino Unido. Posteriormente, las máquinas serán suministradas por fabricantes belgas, franceses, americanos, alemanes y, en menor medida, españoles. La industrialización asturiana no fue capaz de generar una industria propiamente ferroviaria. La fabricación de material ferroviario era manufacturera, por lo que pocas locomotoras han sido construidas en la región y los pocos casos existentes han sido copias de modelos extranjeros. Sin embargo, nombres con José Elduayen, Lino José Palacios, Jerónimo Ibrán, Justo del Castillo, etc., figuran entre los técnicos que proyectaron, construyeron y dirigieron los ferrocarriles asturianos.

Un Museo con historia
La primera fase constructiva del Museo fue financiada gracias a los Fondos Estructurales europeos, a través del Programa RESIDER 1989-1991 (Programa de Reestructuración del Sector de la Industria Siderúrgica). Al mismo tiempo se elaboró el Inventario del Material Ferroviario existente en Asturias, cuya realización respondía a una necesidad urgente de garantizar su preservación y supuso el primer paso para la obtención de una colección permanente.
El Museo del Ferrocarril de Asturias se crea con el objetivo de convertirse en el centro fundamental para el conocimiento de la Historia del Ferrocarril en Asturias y la preservación de los testimonios del pasado. El museo no se limita a ofrecer una visión nostálgica y evocadora del pasado, sino que intenta mostrar las claves para el entendimiento y comprensión de los procesos venideros. Sus funciones principales se centran en la investigación, conservación, documentación y comunicación.

«El Museo como paisaje, el paisaje del Museo»
El Museo es un centro en el que se presenta la historia social y económica asociada al mundo del ferrocarril. Por qué se creó el ferrocarril, por qué se implantó en Asturias, qué significó para el desarrollo de la región, quiénes lo construyeron, cómo se financió, quiénes trabajaron en él, quiénes y cómo lo utilizaron, etc., son algunas de las preguntas a las que intenta responder el Museo.
Los objetivos de este diseño se definen con una metáfora: «el museo como paisaje, el paisaje del museo». La exposición ha sido construida con diversas unidades temáticas y un rico conjunto de piezas de colección, donde el visitante podrá ir construyendo su propio itinerario. Como complemento, una parte del material móvil restaurado recorrerá el recinto exterior del museo, con lo que los visitantes participarán en la experiencia de viajar en locomotoras de vapor.
Cronología e historia del ferrocarril y su implantación en Asturias, piezas y conjuntos singulares de material móvil ferroviario e industriales, colecciones (vías, telefonía, faroles y señales, billetes, aceiteras, placas), conjuntos temáticos (el ferrocarril de los viajeros, de los ferroviarios, de las compañías, de los ingenieros, de las máquinas, de la industria y la mina), diversos itinerarios con el fin de que cada visitante diseñe su propio circuito en el Museo según sus intereses y exposiciones temporales para complementar la exposición permanente (como el nuevo tranvía de Gijón), son algunos de los contenidos ofrecidos al visitante.
El patrimonio ferroviario e industrial existente en Asturias es uno de los más ricos de España. La colección prevista en el museo está formada por un total de más de 1.000 piezas, de las que 100 son material móvil (locomotoras, coches de viajeros, vagones y vehículos de carretera). El conjunto ha sido reconocido como uno de los más destacados de Europa en su género. Además, el Museo cuenta con un Servicio de Documentación formado por un archivo documental, una biblioteca especializada y una fonoteca y diversos servicios a los visitantes, como áreas de descanso, salón de actos, publicaciones, asesoría técnica, espacio comercial, etc.

Exposiciones permanentes
La exposición permanente del Museo del Ferrocarril está formada por una serie de unidades temáticas relacionadas con la historia social, económica e industrial asociada al mundo del ferrocarril en Asturias. Se exponen más de medio centenar de piezas de material móvil ferroviario restauradas y alguna de ellas, en orden de marcha y, además, un gran número de pequeño material relacionado con el mundo del ferrocarril.
Colecciones: La Vía (en esta unidad se describen los elementos constituyentes de las vías y operaciones necesarias para su instalación y tendido), Telefonía (conjunto de elementos de telegrafía y telefonía vinculados al ferrocarril), Faroles y señales (colección de faroles, linternas y señales de diverso tipo, incluyendo grandes postes de señales), El Billete (colecciones de billetes y otros elementos relacionados con ellos: compostores, armarios billeteros, etc.), Aceiteras (conjunto de recipientes de diversos tamaños y modelos que poseen una función idéntica: el engrase y lubricación de máquinas y otros elementos ferroviarios), Placas.

Exposiciones temporales
El Museo dispone de una sala de exposiciones temporales en la que se pueden visitar muestras dedicadas a los ferrocarriles y el patrimonio industrial, así como otros temas que amplían o complementan los contenidos de la exposición permanente.
Patrimonio industrial destacado
En marzo de 2011 se conocía que había sido elegido entre los 100 elementos más importantes de patrimonio industrial de España, en la lista elaborada por The International Committee for the Conservation of the Industrial Heritage (Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial) por «su valor arquitectónico e histórico, el estado de restauración y conservación, así como su interés como testimonio social y la rentabilidad social que genera».

MUSEO DE LA MINERÍA Y DE LA INDUSTRIA ASTURIANA - MUMI-

El Museo de la Minería y de la Industria de Asturias se encuentra en El Entrego, localidad perteneciente a San Martín del Rey Aurelio, uno de los concejos asturianos con mayor tradición minera.
Este enclave cultural supone un homenaje al «motor» principal del desarrollo asturiano. Con el carbón llegaron a Asturias la fabricación del hierro y el acero, la industria de armas, centrales térmicas, fábricas de zinc, sin olvidarnos de que el carbón dotó a Asturias de una amplia red de ferrocarriles y abrió los puertos marítimos y de montaña que la habían mantenido prácticamente aislada del resto de España.
El edificio principal está formado por un gran cuerpo central de forma cilíndrica donde destaca la torre del castillete, visible tanto desde el exterior como el interior y que mediante un ascensor o jaula conecta el Museo con la mina imagen.

Dos naves laterales unidas al gran tambor central albergan las numerosas salas de exposiciones, así como los servicios complementarios: salón de actos, cafetería y tiendas.

Las antiguas tecnologías mineras. En la planta baja y el vestíbulo central del Museo, el visitante puede hacer un recorrido por la historia técnica de la minería europea. Maquetas a tamaño real y escala «dan vida» al periodo del siglo XVI al XVIII.
La profundidad a la que se pueden ir a recoger los minerales del suelo depende, en gran manera, del nivel de las aguas subterráneas y de la rapidez con que se elimina el agua que tiende a inundar las galerías. Para solucionar tan importante problema existían distintas máquinas que eran accionadas bien por energía humana o animal, y de las que pueden verse algunos ejemplos en el Museo.
Al avanzar en la profundidad de las galerías aparecieron otras necesidades básicas como la ventilación y soluciones tan ingeniosas como el de la «máquina soplante» de barquines, accionada por la rueda hidráulica o la fuerza animal.

La edad del vapor y la industrialización de Asturias. A partir del invento de Newcomen (1712) y de las mejoras introducidas por Watt, que consigue llevar la fuerza del vapor desde las minas a las fábricas, tendrán lugar en Europa una serie de cambios económicos y sociales conocidos como Revolución Industrial.
En la exposición permanente se exhiben modelos didácticos de distintas máquinas de vapor industriales.
Al igual que el resto de las sociedades industriales europeas, el hábitat asturiano se ve transformado por la explotación y los usos del carbón. Llegan entonces hasta las cuencas carboníferas asturianas iniciativas como la canalización del Nalón, la carretera carbonera, el ferrocarril, la siderurgia, etc. Los ritmos del trabajo agrícola y artesanal serán sustituidos para siempre por la actividad minera e industrial.
La abundante oferta de trabajo motiva el aumento de población en las cuencas mineras, incrementada en su mayoría por trabajadores de las minas, dando lugar al nacimiento del mayor grupo de obreros dedicados a una misma actividad. Esta nueva clase de trabajadores encabezaría en Asturias los primeros movimientos sindicales.

Mineralogía y explosivos (U.E.E.). Se exhibe en el Museo de la Minería una de las más notables colecciones de mineralogía asturiana (Fernández-Buelga), en la que podemos admirar la belleza de las piezas, y una muestra de la riqueza mineral de Asturias.
La mineralogía nos da paso a los principios de la química y la física, materializada en la colección científica del MUMI. Balanzas, microscopios, colorímetros, polarímetros, etc., se complementan con la reconstitución de un laboratorio de materiales de finales del siglo XIX, con las impresionantes instalaciones químicas donde se obtenía el ácido nítrico y otros productos, así como todo lo referente a la industria de explosivos.
Se trata de un auténtico Museo de Empresa (U.E.E.) dentro del propio Museo de la Minería y de la Industria.
Enfermería minera e historia de la medicina. En la enfermería minera —inspirada en las enfermerías de Minas de Lieres, Figaredo, La Camocha, Sanatorio Adaro, etc.— se diferencian los espacios de consultorio y unidad quirúrgica. En torno a ésta destaca la exhibición de utillaje médico, modelos anatómicos, patológicos y en general el arsenal terapéutico que constituye un museo de historia de la medicina.
Casa de aseo. Además de la función básica que cumple este espacio en una instalación minera, destaca el relevante papel que ha desempeñado tradicionalmente como centro de reunión social de los mineros.


En el Museo se ha reproducido una casa de aseo con elementos reales.

Lampistería. Comprende una amplia colección de lámparas, en la que se puede contemplar la evolución de esta pieza, desde las lámparas de aceite, las primeras lámparas de seguridad y las utilizadas en la actualidad junto con la reconstitución de una lampistería eléctrica.
La Brigada de Salvamento. En este módulo se conservan aparatos que históricamente han utilizado los brigadistas en las tareas de rescate, la primera ambulancia de la Brigada y los objetos curiosos como la ingeniosa jaula para pájaros cuya función era detectar el grisú, máscaras contra el humo, rescatadores, etc.
La mina imagen. En la mina imagen del Museo, a escala natural y con utillaje real, se encuentran los aspectos más significativos del arranque y extracción del carbón, transporte interior, etc.
Se compone de galería principal y galería superior y, entre ambas, los diferentes talleres. Se accede a la mina mediante ascensor hidráulico (conocido en el argot minero como jaula), ubicado en el castillete. La visita a la mina se realiza en compañía de un monitor que explica a los visitantes todos los sistemas de entibación, máquinas, ventilación, etc.